Un poco de mí

Mi nombre es Lidia, soy quién está detrás de Territorio Handmade y quiero contarte mi historia:

Desde muy pequeña ya se veía que yo era una niña con muchas inquietudes creativas, siempre pintando, recortando, haciendo vestiditos a mis muñecas, etc. Mi madre, que me veía venir, siempre me apuntaba a clases extraescolares de manualidades y yo ¡más feliz no podía ser!. Pero no fue hasta los 11 años cuando mi abuela dio en el clavo conmigo, fue cuando me enseñó a hacer punto de cruz. A raíz de ahí, empecé a hacer baberos para mis primos pequeños, cuadros natalicios, y mil proyectos más por el simple gusto de coger la aguja y los hilos. 

Por supuesto hice mis estudios universitarios (Diplomada en Turismo y Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas) pero aún así, mi inquietud creativa crecía y crecía, cada vez quería aprender más, pero por desgracia, los problemas de vista de mi abuela impedían que ella me siguiera enseñando.

Desde entonces hasta hace un par de años, me moría de ganas por aprender a bordar. Me costó muchísimo encontrar un curso de bordados, así que cuando descubrí uno con la Srta Lylo, no me lo pensé dos veces, me apunté y empecé a dar mis primeras puntadas.

La historia de Territorio Handmade

Al principio era todo muy lioso porque siempre he aprendido de profesoras diestras ¡y yo soy zurda!. Pero bueno, quitando ese hándicap, reconozco que a raíz de ese primer curso de bordados, mi imaginación se disparó, la creatividad fluía y con cada puntada me daba cuenta de que había encontrado mi sitio, quería emprender en este mundo de hilos y belleza.

A día de hoy, me siento muy feliz porque ya he bordado más de 100 bastidores para bodas y además, me gusta sentir que formo parte del legado artesanal del bordado.

Con mi pequeña aportación, espero que esta tradición recupere el valor que se merece y no se pierda con el paso del tiempo.

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